Suero Nasal

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Suero nasal para bebés

Los pequeños necesitan una protección extra del cuerpo. Por eso, sus cavidades nasales segregan más mucosa, para evitar contagios. Y su cuerpo en crecimiento da lugar a conductos estrechos. Te dejamos una cuidada selección de productos junto a algunos consejos.

¿Para qué sirve el lavado nasal en bebés?

La mucosa evita que cuerpos bacterianos penetren por las fosas nasales en el cuerpo, quedando atrapadas por ella. Los bebés generan más mucosa que un adulto, dado que su sistema inmune no se encuentra del todo desarrollado y debe recurrir a dichos medios. Además, su propio crecimiento hace que los conductos nasales sean más estrechos, por lo que la mucosa tiene a acumularse más fácilmente. Por eso es habitual ver a los niños con los mocos colgando, que es la forma natural de eliminarlos. Pero en el caso de los bebés, son habituales los atascos, que pueden hacerles difícil respirar por la nariz y que tengan que recurrir a la boca, sin esas barreras de protección. En esos casos, el lavado nasal sirve para liberar las fosas nasales y asegurar una correcta respiración.

¿Suero o spray nasal para bebés?

Ambos productos son efectivos a la hora de realizar un lavado nasal en bebés. Sin embargo, si tuviéramos que elegir, los sueros son superiores. Los sprays vienen con una presión regulada y fija, pero no se adaptan a casos concretos. El rápido crecimiento de un recién nacido puede volver ineficaces pronto los sprays con presiones más específicas, mientras que aquellos más generales pueden provocar irritación y otitis en nuestro peque. Por el contrario, con el suero nosotros mismos controlamos la presión, es cierto que necesita más pericia, pero con un poco de práctica seremos capaces de poder regular totalmente la presión en función del bloqueo nasal y sus reacciones.

Evitando la otitis en bebés

En el caso de los bebés, dado que pasan la mayor parte del tiempo en posición horizontal, es fácil que la mucosa se acumule, afectando al oído interno. Pese a que originalmente sirve para contener los gérmenes y cuerpos externos extraños, si se quedan acumulados en la cavidad nasal o en el oído interno pueden acabar sirviendo de caldo de cultivos para enfermedades e inflamaciones, como la otitis. Es especialmente importante realizar un lavado nasal para reducir al mínimo las posibles infecciones. Y de paso para que nuestro hijo pueda respirar mejor.

Cómo aplicar el suero nasal

Los bebés y peques de la casa no les suele gustar la hora del lavado nasal. Saben reconocer el suero y, porque es algo que es poco habitual en su rutina, no son capaces de acostumbrarse. Por lo tanto, la mejor manera de evitarse problemas a futuro es crear una rutina diaria o casi diaria desde pequeños, de esa forma podrán normalizar y adoptar esta costumbre a futuro, que les puede ahorrar algunos problemas. Durante el proceso te dejamos los siguientes consejos.

El bebé tiene que estar tranquilo

El peque tiene que estar en la actitud adecuada. El proceso no es agradable si no es algo habitual, e incluso entonces es incómodo. No es necesario hacer el lavado nasal después del baño, ni en ningún momento concreto. Se puede hacer en momentos fijos del día o cuando veamos que se encuentra tranquilo y relajado.

Mantenle seco y evita que se humedezca el cuello

Aún con todo, seguramente al principio se resista y haga que parte del suero se derrame por su cara y cuello. Es esencialmente agua marina (aunque con algún principio activo para favorecer la limpieza), pero son inocuos. Aún así los bebés son muy sensibles al frío y la humedad en partes del cuerpo y algo que debemos evitar. La manera más sencilla es hacer el lavado antes de la hora del baño o utilizar toallas o baberos en el cuello para evitar que el suero moje el cuerpo.

Posición horizontal y fetal

En posición horizontal para favorecer el acceso y de lado para que el suero pueda pasar de una fosa nasal a otra por la gravedad. Si reclinamos la cabeza hacia atrás acumularemos el suero y corremos riesgo de provocar un pequeño ahogamiento y en otras posiciones el acceso es demasiado difícil. La forma más cómoda es que queden reclinados en nuestro regazo, les servirá para relajarle y además nos dará todos los beneficios de la postura. En el caso del bebé, sujetale bien, ya que es probable que se sienta incómodo y trate de moverse. Si lo ves necesario pide a una segunda persona que te ayude sujetando al bebé.