Biberones - tetinas

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Biberones y tetinas

Aunque la lactancia materna es importante, no siempre puede hacerse directamente por la madre. En esos momentos, los biberones y tetinas adaptados son muy útiles para continuar con la alimentación de nuestro bebé. Incluso cuando comienza con la alimentación complementaria, los biberones pueden administrar papillas o leches con cereales. Te dejamos nuestro magnífico catálogo junto con consejos para que tomes la mejor decisión posible:

Eligiendo el mejor biberón para los peques

A la hora de elegir un biberón podemos vernos sobrepasados por toda la oferta del mercado. Pero todos responden a los mismos principios, como los materiales o la posibilidad de que sean ergonómicos. Saber cuáles son sus pros y contras es clave para asegurar una alimentación correcta.  Por ejemplo, actualmente muchos biberones, gracias a su forma curvada evitan los cólicos y reflujos; ya que minimizan que se interrumpa el flujo y que por tanto cogan aire. Además su forma curva facilita que el bebé lo agarre, incluyendo muchos asas para una mejor sujeción adaptada a sus manos.

El tamaño de los biberones

Los bebés, como los adultos, son muy diferentes entre sí. Incluso en la forma en la que comen. Los bebés más hambrientos succionaran del seno materno y del biberón con más fuerza, para extraer más leche (materna o de fórmula), por lo que necesitarán mayores cantidades. Dado que no es bueno interrumpir la lactancia una vez se ha iniciado y hasta que el bebé se encuentre saciado el biberón debe estar adaptado en tamaño a las cantidades que suela tomar. Eso hace que conforme crece el bebé también deba hacerlo el tamaño del biberón, así que siempre tendremos que estar pendientes si nuestro bebé se queda saciado o no para decidir si lo aumentamos. Aunque recuerda, siempre bajo consejo del pediatra y médicos especialistas.

Tipos de biberones según materiales

Todos los biberones deben ser termoresistentes para poder resistir el calentamiento casero o con calienta biberones. Además, todos deben ser resistentes a impactos y al uso; ya que su desgaste progresivo puede hacer que, por ejemplo, sus válvulas anticólicos pierdan efectividad.

Biberón de vidrio

Los biberones de vidrio son, comparativamente, los más estériles ya que no desprenden material con el uso y los calentamientos. De la misma manera, no absorbe ni olores, color, ni sabor de ningún alimento (si es lavado correctamente) por lo que no se adulterara el sabor de la leche, ni de la papilla que introducimos. Y su limpieza también es más sencilla, aunque los de polipropileno también son fáciles de limpiar. Por contra, son más pesados, por lo que no pueden ser adecuados para que los sostenga el propio bebé; y aunque están reforzados es posible que se rompan con golpes muy bruscos (como caídas), algo potencialmente peligroso para el bebé.

Biberón de prolipopileno

Los biberones de prolipopileno son los más prácticos para los padres, ya que son irrompibles y muy ligeros para que nuestro bebé pueda sujetarlos. Además son de muy fácil transporte. Sin embargo, a diferencia del vidrio si capta olores, colores y sabores con el uso. Además desprende pequeñas cantidades de plástico al final de su vida útil; por lo que deberemos vigilar siempre en qué estado se encuentra.

¿Biberón de vidrio o propileno? Cuál es mejor

Actualmente es una decisión personal de los padres. La ergonomía, mecanismo para evitar cólicos y tamaños son características idénticas independientemente del material con el que han sido fabricados. Los biberones de vidrio si son bien cuidados pueden pasar fácilmente de generación en generación, ya que el uso no los degradará; pero son más delicados y pesados. Los de propileno son más prácticos, pero el uso los irá degradando y necesitarán de una atención constante. El cuidado y atención periódicos, sea cual sea el biberón que se elija, son claves para evitar problemas, como la obstrucción parcial o las pérdidas de líquido; y se deben seguir siempre, como con el esterilizado, unos protocolos concretos.

Cómo esterilizar un biberón de forma casera

Los biberones no tienen porqué ser esterilizados de forma estricta después de cada uso, un estilizado normal con el ciclo del agua caliente en el lavaplatos es más que suficiente. Sin embargo, cada semana o diez días es recomendable esterilizarlos. Y siempre deberemos hacerlo si nuestro peque ha estado enfermo, para evitar recaídas. La forma habitual de hacerlo sin recurrir a soluciones esterilizantes, que presenta químicos seguros para nuestro bebé, es utilizar un método de calor.

Antes de nada, si usas biberones de propileno, debes cerciorarte de que pueden ser hervidos; es una comprobación básica, ya que es habitual que lo sean, pero debe realizarse. En el caso de los de vidrio no es necesario, ya que el cristal es resistente al calor de forma natural. Luego solo deberás seguir estos pasos:

Coloca los biberones en una olla limpia y rellenarla de agua hasta que queden cubiertos por completo. Tapa la olla con una tapa limpia.

Pon la olla a hervir y en el momento que rompa, deberás esperar durante 15 minutos. Luego apaga el fuego y usando tenazas esterilizadas (se pueden esterilizar usando el mismo método) retira los bibes.

Secalos bien tanto por dentro como por fuera, si no quieres usar toallas o toallitas puedes sacudirlos para que desprendan todo el agua posible y luego dejar que se evapore.

Eligiendo la mejor tetina para biberones

Las tetinas deben elegirse en función del biberón, en función de su tamaño y abertura. También es importante que comprobemos que disponen de mecanismo anti cólicos, así asegurará un flujo continuo que evitará que se formen vacíos y que nuestro bebé interrumpa la succión para respirar por la boca, lo que puede producirlos. si bien es uno de muchos factores, tener ese mecanismo elimina la posibilidad. En general existen dos diferentes criterios para clasificarlos.

Tipos de tetinas por materiales

La tetina es, junto con el chupete, algo que siempre va a estar en contacto con una de las zonas más sensibles de nuestro bebé: su boca. Por eso, la aceptabilidad de la tetina es clave. A nuestro bebé tiene que gustarle y sentirse cómodo con ella. Sin embargo, el criterio higiénico también es muy importante: se tiene que poder limpiar y esterilizar con facilidad. Actualmente, solo dos materiales de tetinas reúnen esas dos características.

Tetina de látex

Las tetinas de látex son las más agradable para nuestro bebé. Son suaves, elásticas y de tacto agradable. Se adaptan a cualquier posible forma de la boca y el paladar. Sin embargo, con el tiempo pueden deformarse. También pueden perder la elasticidad y el color; así como ganar olores. Con una revisión periódica y un correcto esterilizado no hay mayores problemas.  

Tetina de silicona

Las tetinas de silicona son las más higiénicas, ya que son resistentes y menos delicadas que las de látex. Mantienen su forma a lo largo del tiempo y no pierden ni el color ni gana olor con el tiempo. Sin embargo, son menos adaptables y de tacto menos agradable; por lo que pueden provocar rechazo en el bebé si estaba acostumbrado al seno materno.

Tipos de tetinas por forma

La forma de la tetina es clave a la hora de determinar el flujo, intensidad y densidad de la leche y papillas que introducimos en ella. Debemos adaptarlas a la forma de comer que tenga nuestro bebé o para introducirle en maneras de comer más calmadas.

Tetina redonda de 3 posiciones

Las tetinas de 3 posiciones presentan diferentes modelados que regulan el flujo, dejando pasar más o menos cantidad. Son excelentes para bebés que están aprendiendo a comer con más calma sin necesidad de cambiar entre tetinas. Lo único que debe hacerse es reorientar la tetina. Suelen estar fabricadas en silicona, ya que es muy importante que mantenga la forma.

Tetina redonda de flujo lento

Son tetinas que solo permiten un flujo lento y constante de líquido. Son especiales para recién nacidos, ya queremos evitar que se atraganten al no poder tragar todos los líquidos. Podemos usarlas también más allá de los primeros meses de vida si necesitamos enseñar al pequeño como comer más lento.

Tetina redonda para papilla

Las tetinas para papilla permiten el flujo de alimentos más densos que la leche materna. Por ejemplo las papillas o leches de cereales, más densas que las de iniciación. Solo son adecuadas para este tipo de alimentos, ya que dejarían pasar demasiada leche materna o de fórmula.

Tetina anatómica

Las tetinas anatómicas imitan la forma y consistencia del seno materno; de esa forma se aumenta la aceptabilidad del bebé. También permiten que, gracias a su adaptación, no afecte al normal desarrollo del paladar del bebé.

Tetina con válvula anticólico

Una de las causas de formación de cólicos en los lactantes es el aire que se introduce con la comida, que se acumula en el intestino aumentando la presión. Esto se produce porque durante la succión el flujo se interrumpe, haciendo que el bebé (que no controla voluntariamente estos movimientos) succione también el aire. Las tetinas con válvula anticólico evitan que se interrumpa este flujo, manteniéndolo constante para no provocar vacíos. Adicionalmente, la propia forma del biberón también puede ayudar a que no haya interrupciones.

¿Cada cuanto debo cambiar la tetina?

A diferencia de los biberones, el tiempo necesario para reemplazar una tetina es muy variable. Depende sobre todo del comportamiento de nuestro bebé y del esfuerzo al que someta la tetina. Los dos principales indicadores para saber cuando una tetina está lista para ser cambiada son el flujo y el color. Si la tetina deja pasar un flujo alto y constante de líquido, significa que su orificio interno se ha desgastado y agrandado; y si ha perdido los tonos naturales para decolorarse o emblanquecerse (sobre todo en las de latex) también es indicativo de que debe ser retirada. Una tetina vieja es inefectiva y puede causar problemas a nuestro bebé, por ejemplo aumentando la posibilidad de cólicos; debemos revisar semanalmente el estado de las tetinas y retirar rápido las que se encuentren demasiado desgastadas por el tiempo o el uso.