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Leche para bebé

Ya sea por preferencia personal o por recomendación del pediatra a veces la lactancia materna no es una opción. O no una para realizar a diario. Por ello, existen leches para bebé diseñadas para darle todos los nutrientes que necesita para su crecimiento. Te dejamos nuestro magnífico catálogo junto a algunos consejos para que elijas la mejor leche para tu bebé.

Tipos de leche de bebé

Cuando la lactancia materna no es posible, por ejemplo porque la madre no puede reponer la leche necesaria para amamantar a su bebé todos los días, existen fórmulas de leche para cumplir las mismas funciones. Aunque existen tanto en líquido como en polvo, al final cumplen con las mismas funciones. La única diferencia entre ellas es su adecuación a una edad y etapa del desarrollo concreto del bebé.

Leche de iniciación

Las leches de inicio (o de iniciación) son aptas para bebés entre 0 y 6 meses. Están especialmente diseñadas para no perturbar el delicado sistema digestivo del bebé, cuyos músculos del cuello no pueden tragar más que alimentos líquidos. No entran dentro del grupo de la alimentación complementaria. Las leches de iniciación, al igual que la materna, deben tomarse en pequeñas dosis diarias, ya que grandes cantidades son malas para su estómago. Aparte, existe una variante especial para bebés prematuros, siempre bajo consejo del pediatra. La leche de iniciación, al igual que la materna, permite construir un sistema inmune fuerte y capaz de proteger al más pequeño.

Leche de continuación

Las leches de continuación entran dentro del grupo de la alimentación complementaria, por lo que puede ser usada como complemento a los potitos o a la propia leche materna (en caso de ser posible). Al igual que el resto de alimentos complementarios, la fórmula de la leche de continuación está pensada para dar todos los nutrientes y calorías adicionales que nuestro bebé necesita. Entre los 6 y los 12 meses (momento en el que se puede tomar la leche) es cuando nuestro bebé dobla su necesidad de nutrientes, por lo que no podemos seguir utilizando la leche de iniciación, más suave y menos nutritiva. Por ello, su composición incluye, por ejemplo, cereales, que no podían estar presentes en una leche de iniciación.

Leche de crecimiento

Cuando nuestro bebé tiene 12 meses de nuevo sus necesidades cambian, por ejemplo ahora necesita mucho más calcio; ya que comienza la etapa de correr por todos lados, de caerse y de divertirse. La leche de crecimiento puede ser tomada hasta los 3 años, momento en el que ya no puede aportar la cantidad de nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. Además es una leche perfecta para hacer una transición entre esta leche y la leche de vaca. La fórmula de esta leche es más compleja, algo para que lo no estaban preparados para metabolizar los sistemas digestivos de los más pequeños en etapas previas.

¿Puedo darle leche de vaca a mi bebé?

La leche de vaca, con su perfil proteico y lipídico, es perfecta para bebés que superan el año de vida. Antes, el sistema digestivo de nuestro bebé no produce en cantidades suficientes la lactasa, la proteína encargada de metabolizar la leche de vaca; por ello, si queremos evitar reacciones alérgicas o provocar una intolerancia prematura es mejor retrasar esta leche hasta los 12 meses, momento en el cual puede comenzarse con pequeñas cantidades incrementales conforme pase el tiempo. Hasta ese momento, nunca deberemos darle la leche de vaca, como alternativa tendremos las leches de continuación y de crecimiento (o incluso la leche materna), que cumplen las mismas funciones.

Leches especiales

Las leches especiales, que siempre deben tomarse previa recomendación del pediatra y médicos especialistas, están específicamente diseñadas para solucionar un problema concreto. Precisamente por eso no debemos nunca dárselas a nuestro hijo si previamente no ha sido detectado un problema, como la intolerancia a la lactosa; tomarlas sin la necesaria prescripción médica puede provocar problemas digestivos a nuestro bebé y problemas del desarrollo en siguientes fases. Te dejamos una descripción de a qué corresponde cada una de ellas.

Leche hidrolizada

Es una leche creada para los más pequeños que no pueden metabolizar la leche de vaca, normalmente debido a que sus cuerpos no producen lactasa. Si bien la leche de vaca es algo que debe darse a nuestro bebé a partir de los 12 meses, es muy necesaria para su crecimiento entre este período y los 3 años de vida. Dado que no es una intolerancia que detectamos en el primer momento, es recomendable dar al principio cantidades pequeñas pero incrementales. Si detectamos algún problema digestivo, la leche hidrolizada le podrá aportar los mismos nutrientes y suplir las necesidades de calcio y proteínas.

Leche sin lactosa

Dado que muchas leches del mercado, e incluso la materna, contienen lactosa es muy importante conocer esta intolerancia en los más pequeños. La leche sin lactosa, que al igual que el resto se encuentra en tres niveles de nutrición, permiten que nuestros más pequeños puedan recibir los nutrientes necesarios para crecer sanos y fuertes. En todos los demás aspectos no debemos preocuparnos y lo mejor es que podemos usar esa leche, por ejemplo, para hacer papillas o preparar purés caseros sin riesgo para nuestros peques.

Leche antiregurgitación

El reflejo de extrusión, al igual que del vómito, permite expulsar de nuestro organismo cuando somos bebés cualquier cosa que nuestro cuerpo vea como dañina. Una poderosa defensa. Pero que a veces es disparada por las leche materna o especial, por muy inocua que sea. Para evitar eso, la leche antiregurgitación evita la irritación en el estómago. Pero recuerda, si tu bebé no lo necesita o solo regurgita la leche de forma ocasional no es necesaria la leche. Consulta siempre con tu pediatra.

Leche anti estreñimiento

Como nos pasa a nosotros con los alimentos sólidos, la leche también puede causar estreñimiento a nuestro pequeño, al igual que los alimentos semisólidos. Para eliminar posibles estreñimientos o evitarlos, siempre con recomendación del pediatra, podemos darle dosis de esta leche en su alimentación infantil diaria.

Leche anticólico

Y de la misma manera que con el estreñimiento, los necesarios minerales de la leche pueden provocar un pequeño cólico a nuestro bebé. Normalmente provocado por un mal funcionamiento de filtrado de los riñones. Para evitarlo, la leche anti regurgitación reduce el riesgo de creación de cólicos y evita que crezcan si nuestro pequeño ya está sufriendo uno.

¿Cuál es la mejor leche para bebé?

No hay una respuesta exacta, depende de la edad de nuestro pequeño, de su propia constitución y de las necesidades concretas que tiene. Disponer de información variada y exacta sobre lo mejor para nuestro pequeño, además del consejo experto de su pediatra, será clave para determinar los pasos entre leches, el destete y la solución a cualquier posible problema de nutrición.